Manejo sin forcejeo
Un animal asustado no se deja revisar bien. Se le da tiempo, se le habla y se sujeta lo mínimo necesario. La consulta rinde más y la próxima visita cuesta menos.
ProVets atiende perros y gatos en Catedral, uno de los barrios más antiguos de San José. No somos un hospital de 24 horas ni queremos serlo: somos la clínica a la que se va con lo del día a día y con lo que asusta a media tarde, y la que conoce a tu mascota desde que era cachorro.
Lo que sostiene eso no es el equipo que hay adentro, aunque lo hay. Es que la misma gente te atiende cada vez, se acuerda del caso y contesta el WhatsApp cuando escribís.


No son frases de pared. Son las decisiones que se toman todos los días y que explican por qué una consulta acá dura lo que dura.
Un animal asustado no se deja revisar bien. Se le da tiempo, se le habla y se sujeta lo mínimo necesario. La consulta rinde más y la próxima visita cuesta menos.
Si salís de la clínica sin saber qué tiene tu mascota ni por qué le estamos dando ese medicamento, algo hicimos mal. Preguntá las veces que haga falta.
No se piden exámenes que no cambian el tratamiento ni se venden productos que no necesita. Cuando algo se puede esperar, lo decimos.
Hay casos que necesitan un especialista o un hospital con internamiento 24 horas. Cuando es así lo decimos de una vez y ayudamos a coordinar.
Todo lo necesario para resolver una consulta completa sin salir del local. Cuando un caso necesita algo que no tenemos —una tomografía, un internamiento de varios días— lo decimos de una vez y ayudamos a coordinar el traslado.

Sobre estas fotos: son imágenes de referencia mientras preparamos la sesión en la clínica. Las de verdad —el consultorio, la sala de espera y el equipo— entran en cuanto estén listas.
Traé el carné de vacunas si lo tiene y los exámenes anteriores si hubo. Si es gato, en canasta cerrada; si es perro, con correa. Con eso empezamos: el resto lo vemos ahí.